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La prohibición de la publicidad de los coches es ya imparable (y Z.A.P. debe morir)

No sabíamos que el futuro iba a llegar tan rápido, pero ya toca dejar a Z.A.P. en el pasado.

En los últimos meses dos entidades mainstream se han posicionado a favor de prohibir la publicidad de los coches, de modo que nuestra labor como activistas acaba necesariamente. Le pasamos el testigo al PSOE, El País y los equipos de marketing oportunos, que tienen presupuestos mucho más altos para llevar la propuesta a buen puerto. Pero antes de hablar de ello, empecemos por el principio: ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Con los primeros paseos por la ciudad post-confinada, en junio de 2020, nos preguntamos por qué el rugido de los coches volvía a violentar las calles. Solo había una respuesta: que lo que les hacía cool fuera más poderoso que sus efectos negativos, las advertencias de los grupos ecologistas y, sobre todo, la experiencia de un mundo sin ellos durante el confinamiento. Ese agente era la publicidad. ¿Y si conseguíamos prohibirla, como ocurrió con la del tabaco?

La idea surgió en el seno de Homo Velamine: José Luis Galeón, Zumo Gris, Raspilla, Studiosi y un Anónimo García recién despedido de Greenpeace. El colectivo había dedicado muchas líneas y experiencias al cruce entre consumismo, ecologismo, urbanismo y comunicación, y esta propuesta era un derivado natural de todo ello.

Un proyecto semejante requería un camino eminentemente práctico, y para ello nos fijamos en B.U.G.A. U.P.. A golpe de graffiti, este movimiento abrió el debate sobre la publicidad de tabaco en la Australia de los 80, consiguiendo que el país fuera el primero en prohibirla de forma total, en 1992. B.U.G.A. U.P. dominó el arte de quitar la máscara embellecedora de la publicidad para revelar qué esconden los productos que anuncia. Nosotros teníamos que hacer lo mismo.

Un nombre / una estrategia

Durante el verano buscamos un nombre. Con la inspiración de B.U.G.A. U.P., que es a la vez un acrónimo («Grafiteros que Usan las Vallas Publicitarias Contra las Promociones Dañinas para la Salud») y una unidad semántica (fastidiar), partimos de la propuesta inicial PAF! (“Publicidad de Automóviles, Fuera!”). Pero nuestra intención internacionalizadora requería un nombre inglés, así que dimos con Z.A.P. («Zero Automobile Publicity»).

¿Qué significa «zap»? (pincha para abrir)

Al buscar “zap” en el diccionario el amor fue a primera vista:

zap, v.
1. Ataque rápido y contundente.
2. Saltarse o borrar anuncios de la televisión, al cambiar de canal o adelantar la reproducción.
3. Cualquier método de activismo político, generalmente de naturaleza disruptiva.

Añadimos al equipo a Julien y Clara Retrospecter y ocupamos el resto del verano en preparar el lanzamiento, sintetizando y plasmando las ideas, creando la web en varios idiomas y diseñando las primeras estrategias. Nuestro trabajo tendría cuatro vías:

  • La alteración de la publicidad como forma ágil de captar la atención.
  • Incidencia en la prensa para introducir el tema en la opinión pública.
  • Tras ello, trabajo con líderes políticos para llegar a nuestra meta final, la legislación.
  • En paralelo, entrar en contacto con grupos en Europa que hiciesen cosas similares.

Elegimos el día sin coches, el 22 de septiembre, como fecha de salida simbólica, y nos lanzamos a pintar vallas. Las primeras fueron en agosto en Barcelona, en la plaza de Lesseps.

Nuestras dos primeras vallas publicitarias alteradas.

Mientras, ese mismo verano en Gran Bretaña el colectivo Brandalism, con una amplia trayectoria en la alteración de publicidad, llevó a cabo una potente campaña contra los anuncios de coches. A la vez, Adfree Cities, un proyecto anti publicidad lanzó una petición de firmas contra la publicidad de los SUV. Los británicos suelen ir unos años por delante en este tipo de iniciativas, así que estábamos en el camino correcto.

Lanzamiento prometedor pero frustrado

El lanzamiento fue prometedor. EFE Verde se hizo eco de nuestra nota de prensa y varios medios la replicaron. Septiembre y octubre fueron meses intensos y divertidos alterando publicidad, como base para el resto de vías de acción.

¿Os pilló la policía? (Pincha para abrir)

Sí, una vez, en Zaragoza. Era alrededor de las 24h., en los alrededores del pabellón Principe Felipe, en Montemolín, una zona mayormente desierta a esas horas. Alteramos dos vallas, y para la tercera teníamos que subirnos a un murete pequeño. Había unos trabajadores de la limpieza llenando de agua un camión cerca, mirando. Pasó un coche de policía, así que nos hicimos los despistados y nos dimos una vuelta. Volvimos al entorno unos minutos después, y elegimos otra valla fuera de las miradas de los trabajadores. Estábamos haciendo los últimos retoques cuando la policía se nos plantó encima vista y no vista.

— ¿Qué está haciendo aquí, caballero? —el caballero era Anónimo García, espray en mano.
— Pues denunciar la publicidad de los coches, que hacen a la ciudadanía seguir usándolos a pesar de todos los efectos negativos, porque… —se comieron una chapa enorme.
— A ver, documentación. Pero ¿y no te parece que ahora hay otras formas de protesta? Cartas al director, redes sociales… No sé si esto es muy buen método.
— Tan válido como otro cualquiera. Mira, tengo 40 años, es la primera vez que hago grafiti…
— Ya, si eres del 80, tío, esto lo entendería si tuvieras 20 años.
— Pues con más razón, esto es meditado, no es ni mucho menos un acto vandálico. De hecho, precisamente está inspirada en el movimiento B.U.G.A. U.P., que… —nueva chapa que se comieron, de la que tomaron nota atentamente.
— Pero entonces tú no vas a tener coche nunca.
— No, pero a ver, no por ir contra los coches, que son máquinas útiles, sino por el uso desmesurado y en propiedad que promueve la publicidad. Existen alternativas como el car charing, que… —chapa adicional.
— ¿Y estás seguro que no has pintado nada más? Un cierre, una pared…
— No. A decir verdad, he intentado pintar esa valla de ahí enfrente pero ya estoy un poco fondón y no he podido subir al murete.
— Bueno. Si fuera fachada te denunciaríamos. Pero como aquí solo vemos que has pintado la publicidad, nosotros reportaremos, y si la empresa quiere denunciar ya es otra cosa. ¿De acuerdo?

Tras ello requisaron los esprais, y preguntaron cómo se escribía el movimiento ese del que les había hablado. «Culture jamming», deletreó Ano, mientras lo apuntaba uno de ellos. «Lo buscaré, lo buscaré».

La valla en la que nos pillaron.

A pesar del primer éxito con la prensa, en octubre tuvimos un primer revés. Un periodista medioambiental de uno de los principales periódicos de el país nos hizo una amplia entrevista y nos grabó alterando tres vallas publicitarias, pero sus editores rechazaron publicarlo.

En el plano de alianzas europeas tuvimos un primer contacto con Adfree Cities, y en la incidencia política enviamos una propuesta para la Ley de Movilidad Sostenible y Financiación del Transporte que estaba preparando el Gobierno.

Éxito y final

Tras tres meses de actividad, a principios de diciembre llegó el mazazo mortal contra Z.A.P.. No vino de la industria del automóvil, sino de una demoledora sentencia contra la libertad de expresión que el Tribunal Supremo dictó contra Homo Velamine. Toda la actividad de sus miembros quedó sepultada bajo la maquinaria de represión del estado en forma de buromundo judicial y el altísimo coste económico asociado.

Durante 2021, aun con la posibilidad de volver a tomar impulso, publicamos algún artículo y continuamos alterando ocasionalmente publicidad, pero la alargada sombra de la condena impedía cualquier despegue. En cualquier caso, la resolución también fue externa: en octubre Greenpeace tomó prestada nuestra iniciativa, y a principios de 2022 Más País la llevó al Congreso de los Diputados.

Lobby tuitero de Z.A.P. a Greenpeace un año antes de que la ONG hiciese suya la propuesta.
A la izquierda Mario Rodríguez, director de Greenpeace España cuando despidieron a Anónimo García de la organización, lleva la prohibición de la publicidad de los coches al Congreso de los Diputados ya como miembro de ECODES junto a Más País-Equo.

Con Greenpeace y Más País ya en el terreno de juego, Z.A.P. ha llegado al final de su vida útil. Sacamos el balón, pero ahora ya está rodando entre piernas más poderosas. En la pirámide de la hegemonía, Z.A.P. ocupa la fase de concepción y empuja la idea hacia la de panfletización. En ese momento ya vienen El País, Greenpeace y Más País a dar el salto hacia la fariseización. Pronto el PSOE y toda una caterba de opinadores la harán suya, y en ese momento nos frotaremos las manos porque estaremos a un paso de conseguir nuestro objetivo. Pero de momento esta es nuestra parada: continuar el viaje sería pura autocomplacencia (y bastante nos estamos regodeando ya con este artículo). Si algo ha contribuido Z.A.P. al debate, eso que hemos logrado. Si no, pues al menos nos lo hemos pasado bien pintando vallas.

Gracias a todas las personas que habéis dado algún paso junto a Z.A.P. este tiempo. Toca explorar los límites de la realidad por otro lado, si es que podemos. ¡Adelante!

Actualización 22 febrero 2022

Hace solo un par de semanas que publicamos este artículo y no para de llegarnos evidencia de la afirmación de su título: la prohibición de la publicidad de los coches es ya imparable.